
El pasado martes uno de Junio, varios compañeros de clase nos expusieron el tema de la intervención educativa en el terreno de la Salud Mental, al ser un tema tan amplio, lo enfocaron a los trastornos alimenticios.
La salud mental, la debemos interpretar, haciendo alusión a como la persona se desenvuelve adecuadamente en la sociedad, esto es lo más importante que resalta la OMS (Organización Mundial de la Salud), pero debemos insistir de que este término es diferente según en la cultura que nos encontremos.
Nos han ofrecido una tipología de los diferentes trastornos alimenticios que nos podemos encontrar, pero en su exposición lo que más van a resaltar, es la anorexia y la bulimia, ya que son los más frecuentes en nuestra sociedad.
Cuando hablamos de anorexia hacemos referencia al trastorno mental de una concepción inadecuada de su cuerpo, y la bulimia es un tipo de anorexia nerviosa.
Los factores de riesgo son los siguientes:
- Genéticos.
- Psicológicos.
- Socioculturales.
- Familiares.
Desde mi propia opinión, estos factores de riesgo son muy importantes, pero deberíamos resaltar cuando hablamos de esta enfermedad el género y la edad; ya que la mayoría de las personas que lo padecen son mujeres y suele ocurrir en la etapa de la adolescencia.
Nos han dicho que no existe una legislación específica para los trastornos alimenticios, pero me gustaría recalcar, que hoy en día se están ofreciendo campañas muy buenas para la detección precoz de estas enfermedades, por ejemplo, se están involucrando a los profesores de los institutos y a los dentistas, ya que si el dentista observa en una menor una extrema delgadez y percibe el desgaste de los dientes debe comunicárselo a los padres y ponerlos en contacto con su médico de atención primaria.
Con respecto a la iniciativa social, nos encontramos con dos movimientos asociativos, saludables y no saludables. Aludiendo a los no saludables, estos movimientos se fomentan es en las redes informáticas a través de blogs.
Lo que más me ha llamado la atención de esta intervención, es que han hecho gran hincapié en la prevención, y la verdad es que me parece muy importante esta decisión, ya que los educadores sociales tenemos un papel relevante en la prevención y deberíamos fomentarlo, ya que nos dedicamos a atajar los problemas una vez que salen a la luz, dejando a un lado el terreno preventivo.
La realidad es que para llevar a cabo una buena prevención se necesita unas campañas que ofrezcan un gran éxito, y esto en muchas ocasiones es costoso, y la verdad, a la hora de pedir una subvención te resulta más fácil que te la concedan detectando un problema social, que no dedicada a la prevención ya que es más difícil al final de contar los resultados de dicha intervención.
El grupo que ha expuesto, nos han ofrecido una lista con tres niveles de prevención de la enfermedad, a través de la coordinación de diferentes instituciones como son la escuela, los medios de comunicación y la familia. Este grupo no ven muy adecuado que sólo se llegue a la hospitalización cuando la enfermedad se encuentre en el límite, con lo que estoy de acuerdo.
El grupo nos ha comentado que los recursos que se encuentran en los hospitales para estas enfermedades son escasos, ya que no se realizan ni grupo de autoayuda para superar la enfermedad, desde mi punto de vista, los grupos de autoayuda se deben de formar fuera del hospital, aunque el trabajador social del hospital te debería poner en contacto con ellos, en muchas ocasiones creemos que es importante la ayuda psicológica, y no le voy a restar importancia, pero si nos comentan que las personas que ingresan en el hospital se encuentran al límite, lo primero es recuperar su salud con el trabajo de un endocrino y a continuación nos dispondremos a ayudarla psicológicamente y a la adquisición de nuevos hábitos de vida, aquí realizaríamos una gran labor los educadores sociales colaborando siempre en un equipo interdisciplinar con endocrinos, psiquiatra, psicólogo y trabajadores sociales.
Los compañeros cuando han hecho referencia a la intervención del educador, nos han comentado que no han encontrado la figura del educador social en las diferentes visitas, pero que se deberían de dedicar a las funciones preventivas, cosa que lo veo de gran interés, pero también se pueden dedicar al seguimiento personal de ciertas personas una vez diagnosticada la enfermedad.
Por último, decir que la exposición ha sido muy completa, y los exponentes han realizado un trabajo cualificado, ya que siempre han querido que los discentes comprendamos los aspectos más importantes de esta enfermedad.
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